
EL RUGIDO DEL RATON VA AL BANCO. II PARTE
Altísimos panas:
Luego de 72 horas de preparación y expectativa, acudí ayer al Banco Provincial de mis tormentos. Tal y como lo tenía cuidadosamente previsto me presenté en la plaza La Moneda a las 7:21 am para hacer la cola de la cola, multiplicada por dos. Aclaro esto último: en vista de la posibilidad de que mi renovada tarjeta de débito no estuviera lista para la entrega, me llevé la libreta en caso de tener que recurrir al retiro por taquilla, lo cual me hizo hacer 2 colas:la de atención al cliente y la de operaciones por taquilla (por sia). La primera la hice de cuerpo presente, y la segunda la hice con la mirada fija en el puesto virtual que me tocaba detrás de una señora de franela roja. Debo decir que a esa hora ya habían 78 personas entre las 2 colas.
Como parte de mi preparación para una nueva jornada Provincial , desayuné muy bien en mi casa y metí en mi morral un sleeping bag, un termito de café y un maravilloso libro que estoy leyendo con calma desde hace tiempo: El Zen, descubra un arte para vivir con plenitud, de Robert Linssen. Como la placita es de lo mas grata a esa hora el ambiente se me presentaba para entablar conversación con mis compañeros de cola. Era muy temprano para ponerse a hablar mal del gobierno (tema mas apropiado para las eternas colas de adentro) así que me puse a hablar con el que estaba detrás de mi, un tipo con cara de empleado público, acerca de lo afortunados que éramos de estar en una cola cortica si se comparaba con el colón del BANFOANDES que está a la vuelta de la esquina, la cual llegaba hasta la entrada del estacionamiento del Príncipe.También hablamos de la regaladera de plata y del parasitismo
Como a las 7:35 am cambiamos a lo caro que se pusieron los carros y lo de, de nuevo afortunados, que somos al haber podido comprar uno el año pasado y estar pagando unos giritos iguales a una quincena de nuestro trabajo, y nos compadecimos de los pobres que se les ocurrió comprar un camionetón este año y están ahorcados con unos giros carísimos. Ser pobre tiene sus ventajas....A las 8:02 am llegaron 2 señoras sus respectivos niños entre 7 y 9 años. A la conversación de integraron 2 compañeros de cola, uno taxista y el otro de ocupación u oficio indefinido, y sin darnos cuenta, sin intención alguna, salió espontáneamente a la palestra un tema relacionado con el género hablar mal del gobierno. El primer punto tratado fue el de la inseguridad, específicamente el de los atracos a los clientes del banco que salen con efectivo en plena plaza, en los tarjeteros que se la pasan en los telecajeros que están al lado de la puerta de la agencia y el de las plomazones que se arman en los bancos de las Trinitarias y el Sambil. El segundo, la arrechera que da la regaladera de plata a otros países y uno aquí pasando aceite. Y cuando el tercer tema asomaba como hacia el del maletín con los 800.000$, el vigilante abrió la puerta y llenos de esperanzas y alegría entramos a la agencia.
Adentro, el mismo tierrero y canales de ganado, cero sillas para los clientes, mucho menos números. Me coloqué en la cola de atención al cliente y dejé reservado el puesto en la de taquilla. Tenía exactamente 12 por delante en la primera y 66 en la segunda. Esa cuenta me generó algo de ansiedad por lo que hice uso del material de damnificada que llevaba en mi morral: saqué los lentes, me los puse y tomé el libro de Zen anteriormente mencionado, y al abrirlo el capítulo que me tocaba leer fué: El Nirvana o Satori. Su lectura, aunque difícil y densa como todo el libro, me resultó de lo mas placentera, tanto así que sin darme cuenta, luego de haber leído allí parada (esta vez no me senté en el suelo) las primeras 48 páginas del capítulo, me sorprendió una voz que casi venía del Nirvana que dijo escuetamente: "el siguiente !". Otra voz que venía de atrás me dijo en tono muy cordial: "señora, le toca". Aaaahhhhhh! increíble lo que puede hacer una lectura sobre el Zen. Se lo recomiendo altamente en casos como este, también cuando vayan a un Registro o Notaría y luego de perder media mañana le dicen que tiene que ir a cancelar una suma equis en BANFOANDES o el INDUSTRIAL porque desde hace poco ya no se cancela en esas oficinas ni mucho menos han instalado taquillas de pago en las mismas; igualmente si van a presentación en el Circuito Judicial Penal por alguna medida que tengan, o a sacar el pasaporte o la licencia de conducir (el sistema siempre está malo). En el sector privado, si van a un internista, oftalmólogo, pediatra o tienen que esperar la clave del seguro para ser atendidos en emergencia.
Volviendo a lo que nos ocupa, fuí atendida muy amablemente por una empleada que no paraba de hablar con la companera de al lado, y para mi sorpresa, la tipa vio en la computadora que mi tarjeta si había llegado. Me embargó una inmensa alegría y esperé que abrieran el sobre para asegurarme de que era verdad. Ciertamente así fue y rápidamente la activaron y me dieron las instrucciones para ponerle mi clave secreta en el telecajero de al lado.
Salí levitanto de lo mas feliz y me coloqué en el colón del cajero automático, con una pepa de sol. Para variar, de los 3 aparatos sólo estaba funcionando uno por lo que la cola se me hizo algo aproximado a lo insoportable, el sudor me corría por la frente y demás partes del cuerpo, y había tanta luz que no era prudente ponerme a leer por aquello de la jaqueca. También como de costumbre, estaba una señora joven con un niño pequeño de brazos, y el pobre bebé estaba a punto de amotinamiento. Un ninito mas grande, como de unos 7, se chuqueba en la baranda con una destreza digna del Cirque du Soleil, y ese sí que no tenía cara de motín. El padre, fine thanks.
Luego de mi estadía en el horno microondas pasé al cajero e hice mi operación. Consulté mi saldo y vi que me habían descontado la mitad para la tarjeta de crédito. En medio de todo, me consideré afortunada por poder retirar 20 BsF para gastármelo en unas galletas y un café en San Felipe.
El tiempo total de las operaciones hechas en el Provincial fue de 1h 50min adentro (con Zen incluido), y en la plaza 1h 10 min, para un acumulado de 3 horas.
Qué tal?. Con la del viernes, la operación de renovación de tarjeta de débito me tomó 6h 15 min de cola.
Le sugiero a todas las víctimas del Provincial llevarse un buen material de lectura que los ponga en sintonía con la autoestima y la espiritualidad. A tal efecto recomiendo libros de autoayuda y crecimiento personal, la Biblia, filosofías y religiones orientales, y muy especialmente de mantras.
También le sugiero, mas bien exijo, al BBVA Banco Provincial inviertan los recursos que tienen, o sea, nuestro dinero, en mejorar la atención al cliente. Plata tienen de sobra para hacerlo, pues el segundo trimestre de este ano fue el banco con mas ganancias, incluso por encima de Banesco (que ya es mucho decir) y Venezuela.
Terminé la odisea, me monté en mi carrito (que es del banco Provincial...), puse a Aretha Franklin a todo volumen y me vacilé a rri es pií ci ti.....just a little bit. Respect.
Rumbo San Felipe city......me esperaba la cola por el accidente del camión que derramó ácido y yo inocente de lo que me esperaba.......
1 comentario:
Profe mejor descripción imposible, aquí en caracas viví algo parecido para tramitar mis mocho e 400 dolares electrónicos que los uso para capacitarme en cursos, pero me sente en el piso y tenia un libro de Humberto Acosta titulado Sandy Koufax y yo, y me fue amena la espera de 3 horas, cuando entre estaban en el número 72 y yo era el 174, por lo que lei más de 30 páginas y bueno leer libros de deporte, biografias, autoayuda o cualquier otra cosa menos politica ayuda a hacer amena tu cola jeje...cada día hay más tecnología y aquí ni pendiente...Un abrazo!!
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