lunes, 10 de noviembre de 2008

EL RUGIDO DEL RATON VA AL BANCO


UNA MAÑANA MAS EN EL PROVINCIAL.

El Rugido del Ratón, con su reportera estrella (da) Juana Inés Chiossone, nos retransmite el siguiente informe:
" El pasado viernes me ví en la muy penosa obligación de acudir al Provincial del Príncipe, pues el día anterior pasé una pena en El Granero cuando fuí a comprar perrarina y, al salirme en el baucher el mensaje tarjeta inexistente, me di cuenta de que el problema radicaba en que la misma estaba vencida. Saqué fiados 4 kilos y me preparé mentalmente durante lo que restaba de tarde y noche para no ser dominada al día siguiente por el imperioso deseo de matar gente en la agencia bancaria.
Muy temprano me presenté en la Plaza La Moneda a hacer la cola de la cola para entrar al banco a las 8:30. Cuando abrieron las puertas los coleros (dícese de los que hacen colas) ingresamos rápida pero ordenadamente, y al colocarme en el canal de ganado de atención al cliente ya tenía 16 por delante. En los corrales de esa dependencia sólo estaban trabajando 2 empleadas (a esa hora con muy buena cara). Pregunté adónde se agarraban los números y otro colero me contestó que eso no existía. Ni modo, me tocaba calarme el suplicio y perder la mañana completa, inmóvil en el corralón.

Oops, sorry, apreté el botón que no era.....Haganse cuenta que es una cadena...ñññññññ

Continua...:

Pasaron los 2 primeros de la fila y luego de eso pasaron 33 minutos sin avanzar la cola. La cuenta me daba que a razón de 2 clientes por cada media hora, vendría pasando a ser atendida en 3 horas y media. Not bad para el Provincial. A los 52 minutos de estar de pié me comenzaron a doler los pies y la espalda, y decidí tomar asiento en el suelo, a un lado de la cola y cerca de la puerta, y vacilarme desde allí con excelente panorámica a todos los pobres seres que hacían las interminables e inmóviles colas típicas del susodicho. Había de todo, jubilados, tercera edad, empleados de la gobernación, trabajadores de educación, policías (se coleaban hechos los p....piiiii conatel), en fin, full empleados públicos mal pagados y uno que otro con pinta de platica. Por supuesto no puedo obviar los infaltables niños entre 3 y 6 años que corren, patinan con los malditos zapatos de rueditas, se arrastran por el suelo, lloran, hacen pataletas y se fastidian (ellos y a los demas), con sus consabidas madres pertenecientes a la especie no parking ball at all.

La planta física del banco estaba caótica pues estaba en remodelación, así que den rienda suelta a su imaginación........Me puse a conversar con el vigilante (sin abandonar el suelo) y resulta que el tipo sabía que yo era ciclista y que había salido en la prensa...Guauuuu, fans por todos lados....Hablandito y hablandito paja en una de esas caímos en el tema de que todos los que estábamos allí éramos unos pelabo.....piiiiiii conatel), y el me lo probó con numeritos diciéndome que el electricista que trabajaba en la obra de remodelación de la agencia ganaba 900.000 bolívares viejos por semana. En ese momento me sentí super atraída al suelo por un repentino aumento de la fuerza de gravedad, al mismo tiempo de que la superficie sobre la cual apoyaba mis posaderas se hacía mas dura y molesta. Para hacer mas blanda mi estadía en ese bajo lugar me puse a contar el número de personas que en 10 minutos entraban o salían por la puerta y tenían el detalle de sostenerla y no tirársela en la cara a los que venían detrás. No para mi sorpresa el ejercicio me resultó en que de 32 personas, 28 le tiraron la puerta a los demás, para un nada sorprendente de 88% de maleducados y un 12% de gente. Amplié el rango de mi investigación a discriminar por género y en otros 10 minutos, el 72,3% de los hombres le tiraron la puerta a los demás y el 81,73% de las mujeres ídem.

En medio de la multitud en los canales de ganado, me llamó la atención una niñita como de 3 o 4 años, vestidita de verde manzana, que ocupaba su tiempo en corretear entre el ganado, caerse y arrastrarse por el suelo. Estaba como un limpión y aparentemente había acudido sola al banco. Tenía moquito por la nariz con cara de gripecita...Me pareció que dada la ausencia de representante la niña mas bien era de lo mejor portada.

Ya había transcurrido 1 hora 10 min y había avanzado (mi puesto porque yo seguía en el suelo) hasta el lugar # 11, y con ese muy alentador panorama me animé a pararme y estirar las piernas. Asomé mis narices al exterior y sentí pena por los que estaban en el colón del telecajero. Preferí el aire acondicionado a 30 grados del interior y me puse a hacer lo que un poco de gente hacía en las colas: jurungar el celular y mandar mensajitos de textos a todos los panas del directorio. Pasé sólo 11 min en ese plan porque en realidad odio los celulares, y preferí caminar un poco hacia las otras colas a ver caras...La cola de los jubilados daba casi a la entrada y me dió arrechera ver a aquellos compatriotas pasar por semejante humillación, la cola de la terera edad caminaba un poco menos lenta, la del resto del vulgo salía hasta las afueras y no soñaba con moverse a mas de 1 cliente cada 5,8 min.

La cola mía no se movía mucho y me cansó seguir llevando los tiempos parciales de avance. Me volví a sentar en el suelo, al lado de mi canal, y me puse a analizar a los coleros en base a su body language. Les recomiendo altamente este pasatiempo, es de lo mas fascinante, (fascinannnte como diría el senor Spock). Me llamaron la atención 2 personajes: uno, una señora treintona corta, vestida correctamente de pantalón y franela azules, que no despegaba su mirada del maldito celular. Creo que tenía el plan de mensajes ilimitados. La niñita de verde, que a cada ratico se daba un platanazo en el suelo, le llegaba cada cierto tiempo a la señora y le decía "mamá", y la tipa ni pendiente.....(se delató: era la madre de la criatura). El antiparabolismo de la mujer me empezó a sacar la piedra y cambié de canal.

Luego, me llamó la atención un tipo blanco, como de 1,73 mt, complexión papiada, franelita roja de marca, por fuera y bien pegadita (para lucir la papa), candadito muy bien cuidado, perfumadito, de lo mas impecable. Pantallero para mi gusto. Mi detallada observación divisó sobresaliendo por debajo de la franela un cañón de revólver .38, de 5 o 6 tiros, cromado, cañón corto. Mi archivo de arquetipos no me dió la ubicación del hombre en oficio policial y comenzó a invadirme la paranoia...que si era un choro, que si iba a robar el banco, que si afuera y en las otras colas estaban los compinches...bueno, en fin...Hice el scanning para ubicar al vigilante pana, aún a sabiendas de que lo podían jo....piiii conatel dada la cara de inexperto que tenía. Para mi alivio el scan fué negativo, y esperando lo inevitable (no me iba a ir y perder la cola) el quieto, la plomazón y demas escenas, entró a la empolvada agencia un policía de la brigada motorizada. Hecha la tonta, me levanté lentamente, caminé ídem hacia donde estaba el tipo de la ley y le hablé con mucho disimulo, casi como ventrílocuo, y le informé de la situación, con la observación de que no me parecía fuese funcionario. Muy profesionalmente (dizque) el motorizado sin moto le dió como una vueltica al de rojo, y cuando regresó a donde yo estaba me hizo una muy disimulada seña de yes con la cabeza. No me comí el cuento porque para mi el tipo de la cola no era funcionario, no por lo arregladito que estaba sino porque ellos casi nunca portan .38 cañón corto. Para mí que era un tipo y nada mas......

Decidí no mirar mas al que te conté no fuera a ser que mirara que yo lo estaba mirando, y me dirigí a ubicar mi puesto en el canal, siendo mi sorpresa que estaba de 4ta. Ya era tiempo de pararme, ir a la fila de la cámara de gas y esperar mi turno que ya casi casi llegaba (sólo 3 por delante). Delante de mí había un señor autista y con cara de perro, detrás una chama con cara del este con una franela de la gobernación, luego 2 docentes y después el hombre del revólver. La cola no se movió como en una semana, pero por salía, me puse a conversar con las 3 mujeres y el tema que puse fué uno de mis favoritos y adecuados para las colas de banco: hablar mal del gobierno. Enseguida las 2 docentes brincaron al ruedo y despotricaron de lo lindo, desde la corrupción hasta el abuso de poder y los pasivos laborales. El que estaba detrás del hombre del revólver se asomó por encima del hombro del tipo, casi como un chamito, y aunque no habló puso una cara de felicidad pocas veces vista por esta servidora. La mujer blanquita ella con la franela de la gobernación estaba muda y con un pico de 3 metros. La escena y el guión me producían un estado de hiperplacer, tanto, que no me dí cuenta que esperé 45 minutos para quedar se segunda. La niñita de verde, entre carreras y platanazos, caminaba por el frente de su madre, quien ni pendiente, agarrándose la totonita en una forma típica de estar aguantando que jo......piiiii conatel las ganas de orinar. Comento con las dos profesoras escuálidas mi impresión de que la niña tiene ganas de hacer pipi y las tipas no me creyeron mucho. No pasaron ni 3 minutos cuando se oyó un grito de reprimenda, algo así como: "Yuekilis del Carmen, te orinaste!!!!!!!!!". La escena me conmovió profundamente pues la niñita, of course not guilty at all, puso aquella cara de super guilty y se fué para un rincón con una cara de pena y terror. La madre, quien al fin había levantado la cara del monitor del c......piiiii conatel celular se quedó viendo el charco de orina con una expresión de don't worry be happy yo, tripona del carrizo ella #$%^*". A medida que avanzaba la ultra lenta cola, los pasantes tenían que sortear el charco al estilo CAP, y la madre inmutable, con la niña en el rincón y sin moverse ella de la cola. Total, después de pasar una mañana entera en la cola del matadero una orinadita no era suficiente motivo como para irse a lavar y a cambiar a su (presunta) hija. Como a los 10 minutos apareció una muy diligente señora de mantenimiento y coleto en mano borró la evidencia del delito.

Les digo que el episodio de la niña fué el detonante de mi muy contenida arrechera de esa mañana y les juro que lo que me provocaba era caerle a trancazos a la (presunta) madre y llevarla esposada ante la fiscalía de menores por el delito de maltrato infantil, pero cuando ya estaba a un pelito de cachetearla, llegó mi turno. Agradecí al Creador y corrí como Heidi hacia el escritorio de la Ejecutiva de Atención al Cliente. En el cortísimo trecho rumié mi complejo de culpa por no quedarme para abofetear a la (presunta) madre, pero mi egoísmo capitalista me hizo dejar a un lado el deber de hacer justicia y defender a los desposeídos (la niña), y en su defecto dedicarme a solicitar la renovación de mi vencida tarjeta de débito.

Sentada con alegría y llena de esperanzas frente al escritorio de la empleada, quien de paso me pareció tenía una expresión angelical, buscó en la computadora y en unos muy eficientes pocos segundos me dijo seca y tajantemente: "Ya está. Venga el martes y haga la cola de allá (la de nunca jamás) para retirar su tarjeta". Me quedé muda e impertérrita pues esperaba que me entregaran la tarjeta en ese mismo momento, como ha sido siempre, por lo que al reaccionar del trance le dije de lo mas naive a la tipa: "Aaaahhhhhh, y eso que no la entregan de una vez, siempre ha sido así", a lo cual la ejecutiva, que ya me parecía un mastín napolitano, contestó (grunó): "Nunca ha sido así".

Ni modo, cual perrito chiuhaua intimidado por un mastín mounstruoso, me retié con el rabo entre las piernas, las orejitas gachas y cara de pendeja.

Según mi reloj, el tiempo total de espera fué de 3 horas 04 min, y el tiempo de atención de mi solicitud de 4 min 03 seg.

Ahora, después del indulto en el matadero, me preparo nuevamente para volver el martes y hacer otra cola de m.....piiiii conatel. No tengo otra salida que calármela, pues si no me vería obligada a hacer fila en el canal de reses cada vez que tuviera que retirar con la libreta por taquilla. Me mal acostumbré al uso del plástico.

De todas maneras, los chiuhauas nos sobreponemos siempre ante la adversidad y somos odiosos y de muy mal carácter, así que si no aparece un mastín por ahí y la cosa está horrible (as usual in BBVA), morderé a alguien. No respondo".


Así culmina este brief del RUGIDO DEL RATON.


Vacilémonos a George Michael con tres seguiditas, del cd Ladies & Gentlemen, Heal the pain, Praying for time y One more try. Son de lo mas cool.

Chaolín.

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